PENSAR EN LOS QUE NO TIENEN NADA
Solidaridad sobre dos ruedas

En medio de las discusiones parlamentarias en la Ciudad de Buenos Aires sobre la "peligrosidad" de todo aquel que anda en moto, y en las cuales se los mira a todos por igual, en pleno barrio de Palermo la realidad es otra. Allí existe un grupo de amigos motoqueros que supieron conjugar pasión con compromiso social.

Un hobby despierta pasiones, pero el rumbo puede cambiar si esa pasión se convierte en solidaridad. Este grupo de amigos se conocieron en la agrupación de motoqueros "Tachame la doble", donde compartían su amor por las motos y el libre andar por las rutas argentinas, de Sudamérica e incluso Estados Unidos. A fuerza de ver las necesidades de las escuelas rurales, de chicos que no tienen casi nada excepto la lucha de sus maestros por subsistir, un día decidieron hacer algo. Así fue que en 2006 una parte de ese primer grupo decidió formar la asociación civil "La doble ayuda", con Gustavo Pintos a la cabeza.

"Entre viaje y viaje, decidimos aportar nuestro grano de arena para colaborar con la valiosa tarea que hacen los docentes rurales de aquellos pueblos inhóspitos perdidos en un campo o un monte, con una forma de trabajo que abarque desde el levantamiento de una escuela hasta lo esencial, como la alimentación de un niño", comenta Pintos, presidente de la agrupación.

Empezaron sin un proyecto definido, pero sus convicciones siempre fueron claras: ayudar. Pero con la incipiente vocación social que se despertaba en ellos, buscaron que esa ayuda no fuera efímera, sino que perdurara en el tiempo. Y brindarle a la gente las herramientas básicas para cubrir sus necesidades primarias: alimentación, educación, útiles escolares y vestimenta.

"La doble ayuda" reparte su trabajo entre las provincias de Entre Ríos y Chaco. La primera escuela en recibir colaboración de los motoqueros fue la N° 14 Julián Aguirre, en la localidad de Cuchilla Redonda, departamento Alarcón, de la zona mesopotámica.

En el comienzo fueron pequeñas donaciones de ropa y alimentos. Hoy, ya formados como asociación civil, se constituyó una cuota social de 30 pesos mensuales para sustentar la fundación, junto con aportes de empresas privadas. Hoy cuentan con 284 integrantes y con 11 escuelas que atender.

Pintos se reconoce como un pájaro carpintero que taladra la cabeza con el objetivo de que los que prometen colaborar cumplan, que la palabra se traduzca en hecho, y que la donación no se transforme en vaciamiento de ropero para chicos. "Nadie tiene la obligación de colaborar, pero si te comprometiste, voy a buscarte hasta el cansancio. Cualquiera que tiene hijos sabe que si prometés algo a un niño debés cumplirlo", sentencia.

Los viajes primero se organizan por placer. Luego comienzan a recorrer en moto diferentes pueblos olvidados, hasta que se encuentran escuelas rurales, se presentan ante la directora y les ofrecen la ayuda que ellos necesiten. Entre mezcla de pena y resignación, pero a su vez entendiendo que la realidad en ese ambiente pasa por subsistir, confiesa: "En algunos casos el estudio pasa a segundo plano. Los chicos van a comer a la escuela porque es el único plato fuerte que tienen. El maestro cumple varios roles. En última instancia, si queda tiempo, estudian".

Los alimentos, útiles y vestimenta llegan en camiones. Pintos cuenta que la gente los recibe de dos maneras diferentes. Por un lado, en algunos pueblos, cuando los ven arribar en las exuberantes motos, creen que son extraterrestres, porque nadie llega allí. Luego, una vez que las provisiones están en sus manos, no pueden creer que alguien se haya acordado de ellos.

La problemática central siempre es la misma. Pobreza, desnutrición, enfermedades y deserción escolar por parte de los adolescentes, que muchas veces no pueden seguir estudiando por tener que ir a trabajar para sostener a su familia. Pintos afirma: "Intentamos darles las herramientas básicas para que terminen la primaria, para que no estén desnutridos les damos de comer, los vestimos, y les damos la posibilidad de que vivan un poco mejor".

Más información: www.ladobleayuda.org

Mariana Salas, Marian Pardo, Mariano Santos Chamale, Marylin Bustamante, Alejandra Segovia y Bruno Tessore

Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo
en ETER.


05/10/2010

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